- Falta de apetito y rechazo a alimentos
El cuerpo comienza a rechazar alimentos y líquidos. Incluso las comidas favoritas dejan de ser deseadas. Esto se debe a que el organismo ya no necesita energía externa para mantenerse funcionando.
- Cambios en la respiración
La respiración puede volverse irregular, con pausas largas entre inhalaciones. También puede presentarse el llamado “aleteo nasal”, o una respiración ruidosa conocida como “estertor de la muerte”.